viernes, 15 de noviembre de 2024

LA INQUISICIÓN EN ALMERIA

 Para acercarnos a la extensión alcanzada por los reformadores andaluces en Almería, sólo contamos con la escasa e incompleta documentación inquisitorial. Con todo, la información que se conserva permite contar con algunas notas del Tribunal de Granada, del que dependía la provincia almeriense. En la Plaza de Bib-Rambla en Granada se celebraban los autos de fe y tenía lugar la quema de manuscritos y libros considerados herejes por la Inquisición.

Plaza de Bib-Rambla

Durante el siglo XVI el tribunal granadino enviaba sus comisarios y familiares a prender a los sospechosos de herejía, judaizantes, islamizantes, etc. allí los juzgaban y penaban. En Almería hay una plaza que llaman del Quemadero porque allí quemaban a los herejes condenados a muerte por la Inquisición durante la Edad Moderna. Claro está que el obispado de Almería dice que lo que allí se quemaba era la ropa de los apestados, cuando había epidemias (Tapia Garrido, 1990). Sin embargo, dicen los investigadores que en la plaza ejecutaba la Inquisición y en la calle Regocijos se producía el "regocijo" cuando se producía este hecho.

Calle Regocijos con Plaza del Quemadero en 1890

Entre los luteranos de un Auto de Fe, celebrado en Granada el 25 de marzo de 1574, se encuentra el nombre de Francisco Nizar, francés, vecino de Almería, condenado a galeras perpetuas (Fernández Campos, 1986). Otro condenado por luterano fue Maese Pedro, francés, vecino y poblador en Gádor (Almería).

En la provincia de Almería, según consta en el Legajo 1953 del Archivo Histórico Nacional de Madrid, en la sección de Inquisición, el Santo Oficio realizó una visita en 1561, encontrándose 311 casos inquisitoriales. La mayoría de estos casos se conocieron por la información que pasaban los familiares de la inquisición al Santo Oficio. La figura del familiar la desempeña un colaborador laico que se dedica a vigilar, si se mantiene o no, el control y la disciplina impuesta por el Tribunal de la Inquisición en los pueblos y ciudades.

Francisco de Almansa Villolda, comerciante, vecino de Gádor, ejerció en 1590 de mayordomo del Convento de la Concepción de Almería y desde 1596 figuraba como familiar del Santo Oficio de la Inquisición del Tribunal de Granada. Por otra parte, el compuesto Pérez de Perceval se produce en 1594 cuando Juana de Perceval y Quevedo casa en Almería con Antonio Pérez de Haro, familiar de la Inquisición de Fiñana.

En el siglo XVII la presión inquisitorial se centró en los casos de judaizantes y protestantes, y algún que otro caso de hechicería. La relajación en el obispado de Almería fue mayor debido a la falta de comisarios y familiares del Santo Oficio. La misión de los pocos que se instalaron en Almería a principios de este siglo consistía en detener a los sospechosos y llevarlos a Granada. Se habilitó o construyó una casa a los pies de la torre de la catedral de Almería, frente a la Puerta de los Perdones, que servía de cárcel provisional.

Cárcel de la Inquisición en la calle Velázquez

Esta instalación debió hacerse a partir del día doce de marzo de 1713, segundo domingo de Cuaresma, al ofertorio de la misa mayor en la catedral se leyó el Edicto General de la Fe. Este edicto se leía en las poblaciones, en que la Inquisición se instalaba o iba actuar por determinadas circunstancias (Tapia Garrido, 1990).

Esta casa burguesa, con pórticos de columnas, fue sede del Santo oficio de Almería, hasta que quedó abolido el Tribunal de la Inquisición en España en 1834. Posteriormente, fue habitada por varias familias, hasta que en los años sesenta del siglo pasado, fue derribada para que la inmobiliaria que había fundado el Obispado construyera un edificio de varias plantas, con el bajo ocupado por la Librería Pastoral (Del Pino Vicente, 2024).

Durante su demolición se encontraron en sus grandes sótanos restos de anillas de hierro y cadenas, que podían haber pertenecido a algunas de las mazmorras que allí existieron desde los tiempos de la Inquisición. Había un pasadizo subterráneo entre esa casa de la calle Velázquez y la propia catedral, como quedó patente cuando un camión hundió sus ruedas en las obras que se estaban haciendo (León González).

En el último tercio del siglo XVII se ha perdido ya el miedo a la Inquisición y a las censuras. En el interior de los muros de la catedral se clavaban los lienzos con los nombres de los penados por la Inquisición. Comienzan entonces a desaparecer tales lienzos, sin que se pueda averiguar quiénes son los que los arrancan (Tapia Garrido, 1990).

Durante el siglo XVIII, el Tribunal de la Inquisición sigue operando y sus hogueras recibiendo el humano combustible. En las relaciones que han llegado hasta nosotros de los autos de fe celebrados durante este siglo son muy pocas las víctimas acusadas de protestantismo, por lo menos de forma expresa. Predominan los extranjeros. La libertad y seguridad de los protestantes extranjeros, residentes o transeúntes, dependía de cómo estaban las relaciones diplomáticas entre España y sus países de origen (Fernández Campos, 1986).

En el siglo XIX, el obispo de Almería, Francisco Javier Mier y Campillo, fue nombrado Inquisidor General el 29 de julio de 1814, una vez restablecido el Absolutismo por Fernando VII. Sería el penúltimo de los inquisidores generales españoles, ejerciendo este cargo hasta 1818, año de su muerte en Madrid. La Inquisición no se abolió definitivamente hasta 1834, durante el reinado de Isabel II.

En Somontín, pueblo de la Comarca del Almanzora, se conserva todavía un escudo de la Inquisición. Se puede apreciar en la fachada de una de las casas de la popular calle de la Iglesia que conduce hasta la Placeta. Se trata, con toda seguridad, de la casa del inquisidor que habitaba en este pueblo almeriense en 1819.

Casa del inquisidor de Somontín

El espíritu de la Inquisición está presente aún en muchos pueblos de la provincia de Almería, donde predicar un mensaje evangélico diferente al de otras instituciones religiosas es motivo de rechazo o repulsa. Son muchos los que todavía muestran oposición y desprecio a la comunidad protestante evangélica.

BIBLIOGRAFÍA:

Del Pino Vicente, Eduardo. (2024). Los edificios públicos que ya no existen. La Voz de Almería, 12.11.24, p. 32
Fernández Campos, G. (1986). Reforma y Contrarreforma en Andalucía. Sevilla: Biblioteca de la Cultura Andaluza.
León González, M. (2019). Balbás y los alrededores de la Catedral. La Voz de Almería, 21.4.19, p. 16
Tapia Garrido, J. A. (1990). Historia General de Almería y su provincia. Los almerienses del siglo XVII, volumen XII. Almería.