sábado, 5 de abril de 2025

LOCALIDADES ALMERIENSES VISITADAS POR LA SOCIEDAD BÍBLICA

De entre los muchos colportores que recorrieron la provincia de Almería destacar la labor de Juan Sanz que, en 1872, saliendo de la capital, estableció puntos de misión en Níjar, Tabernas y otros pueblos almerienses bajo el ministerio itinerante de la Sociedad Bíblica de España. En algunas ocasiones consiguió reunir a más de 180 personas agrupadas en torno a la mesa de venta de biblias y libros protestantes; en otras, fue apaleado o apedreado por una turba capitaneada por el cura y el alcalde del pueblo.

Gran éxito alcanzó en la ciudad de Almería la labor del colportor de la BFBS Salvador Parras entre 1881-90. El obispo de la “recatolización” de Almería, José María Orberá y Carrión, en una carta dirigida a Marcelino Menéndez Pelayo el 1 de mayo de 1881, dice: “También por aquellos días y durante algún tiempo hubo un expendedor de biblias y libros protestantes”.

Parras había preparado el campo de trabajo con una discreta labor y su sucesor, Enrique del Pino, librepensador, antiguo maestro de una escuela en Triana (Sevilla), continuó su labor captando el interés de mucha gente. En julio de 1891, Manuel Carrasco inspeccionó la obra evangelizadora a petición de John Jameson, agente de la BFBS, y pudo celebrar enseguida una reunión con 70 interesados. De manera especialmente cordial Carrasco fue recibido en la asociación de beneficencia La Bienhechora, que había sido creada por la masonería y que confirió al pastor el título de miembro de honor.

En sus siguientes visitas, Carrasco encontró también una cordial recepción en la casa del cónsul británico, mientras que el maestro contratado por él, Tomás Alonso, anteriormente al servicio del predicador metodista James W. Lord en Madrid, había logrado un empleo adicional en el instituto municipal. La misión en Almería, que ocasionalmente era supervisada no solo por Carrasco, sino también desde Cartagena por Felipe Orejón Delgado, pastor y evangelista de la Iglesia Evangélica Española, tenía dos puestos anexos en la provincia: Gádor y Roquetas.

En la zona minera de las Balsas de Gádor se reunía el capataz Emilio Pérez con algunos trabajadores que resultaban ser de fe evangélica.

En el pueblo de Aguadulce (Roquetas de Mar) vivía Ignacio Rodríguez Abarrátegui, peón caminero, periodista y librepensador, que tenía una gran influencia sobre la población por ser un ardiente antirromanista como consecuencia de que dos de sus hijos habían sido enterrados en pleno campo, donde pastaban las ovejas y los bueyes, ante la negativa del Ayuntamiento de Roquetas de construir un cementerio neutro. En la revista El Cristiano del 20 de septiembre de 1897 nos cuenta él mismo que con motivo del entierro de su hijito de dos años hizo que tocaran por el camino el himno de Garibaldi. Abarrátegui fue contratado como colportor en 1896 por R. O. Walker, agente de la BFBS (Van der Grijp, 2019).

BIBLIOGRAFÍA:

Van der Grijp, Klaus (2019). Historia del protestantismo español en el siglo XIX. Madrid: Iglesia Evangélica Española.