WILLIAM BARBER, MISIONERO METODISTA
La historia de los evangélicos españoles,
durante los dos últimos siglos, es llamada generalmente, Segunda Reforma. En
esta época, hubo un gran resurgimiento del pietismo en varios países de Europa.
El pietismo se caracterizó por su profundo interés misionero. Esta fue una de
las principales causas de la gran expansión misionera del siglo XIX.
Los pietistas, impulsados por su celo
evangelizador, crearon varias sociedades misioneras cuyo propósito era llevar
el evangelio a otros países del mundo, entre ellos España.
Estas sociedades se dedicaron a la
difusión de la Palabra de Dios mediante los colportores y a la creación de
comunidades reformadas por parte de los misioneros evangelistas que, a la misma
vez, establecieron hospitales, orfanatos, escuelas, etc.
El primer misionero metodista que visitó
Almería fue el inglés William Barber, llegando al puerto de la ciudad en la
primavera de 1828 desde la Misión Wesleyana de Gibraltar. Había sido
enviado por la sociedad misionera a la que pertenecía para aprender español y
tratar de lo que podría hacerse en cuanto a labores sociales y humanitarias.
Escribe a un amigo, el 15 de abril de
1828: “Este (Almería) es un lugar en España, que sólo se puede llamar una
ciudad comercial, debido a unos pocos barcos que de vez en cuando vienen acá
para cargar, pues hay minas y obras a la distancia de siete leguas españolas,
contando casi cuatro millas inglesas por cada legua, y aquí estoy, apartado de
la protección inmediata del Derecho Inglés, y bajo el gobierno de un país en el
que no puedo mirarlo sino con compasión. Pero no tengo otro objeto, que ver y
oír todo lo que ocurre, y, por este trabajo, para obtener el fortalecimiento de
un método, que me permitirá perseverar en la persecución de mis diferentes
funciones”.
De este viaje se le ocurre decir que
visitó varias iglesias, “sintió lástima” de los religiosos recluidos en
“tres conventos de monjes y dos de monjas”, notó la frivolidad con que
un cura joven se disponía a decir misa, notó también algunas pintadas hostiles
a los liberales, pero “no vi nada que pueda interesar especialmente a un
extranjero”. Y luego, al subir a los montes que rodean la ciudad y
encontrar una vista magnifica, llega a la conclusión de que un paisaje tan
hermoso no debe impresionar a un inglés protestante, pues “Dios ha creado
todo esto para que lo posean los hijos que lo obedecen”, pero los españoles
no somos obedientes, sino corrompidos, inmorales, defensores del papismo y de
la intolerancia, etc.
Este viaje lo llevó a cabo con el fin de
mejorar su salud, siempre endeble, y descansar. Un barco inglés le trasladó de
Gibraltar a Almería, y de allí, a lomos de mula, se encaminó hasta Granada, por
el valle que separa a la Sierra de Baza de Sierra Nevada, pero su relato se
interrumpe en el pueblo llamado Nacimiento, y no es particularmente rico en
observaciones interesantes. Tampoco sabemos cómo volvió.
BIBLIOGRAFÍA
http://mancomunidadcg.org/IECG/doc/revistas/Almoraima%2018-Articulo%209.pdf
http://protestantedigital.com/blogs/1271/2R
Gibraltar y Andalucia focos protestantes


